Pocas veces tengo ganas de escribir largo, pero cuando pasa es lindo. En realidad no tanto, porque cuando me gusta escribir largo me gusta que sea desordenado para descargar. Escribir largo también viene acompañado de largimas que no se saben de donde salen, de una angustia que parece que no va a parar, y de esa sensación de que lo unico que te va a calmar es un abrazo que te diga que todo va a estar bien. Cuando quiero ese abrazo me replanteo muchas cosas, pero principalmente me cuestiono por que tengo la necesidad de tener un hombre al lado mio, por que quiero un hombro para llorar que no sea el de mis amigas, acaso no alcanza? No, para mi nunca alcanza. Ni lo que tengo, ni lo que soy, ni como hago las cosas. Mi descontento personal es cada vez mayor. Mentira, no crece, siempre fue grande, pero ahora lo estoy teniendo mas cerca, lo estoy sabiendo evadir menos. Y eso me hace llorar mas.
Es raro, escribir me hace llorar y me hace parar, lastima la herida pero después me da una curita para sentirme mejor por un ratito y poder seguir adelante.
El corazón duele, y a veces la boca del estomago también. Hoy las cosas que tengo para hacer no me entretuvieron demasiado parece. Lo único que supe hacer fue tirarme en la cama para usar mi acolchado de escudo y refugio. Me aferre a el, y busque el abrazo que no puedo encontrar en personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario